Círculos de luz efecto bokeh multicolor
Los círculos de luz desenfocados transforman puntos luminosos ordinarios en elementos visuales abstractos. El bokeh multicolor surge cuando la profundidad de campo se reduce deliberadamente, convirtiendo luces nocturnas en halos cromáticos superpuestos. Esta fotografía captura esa transformación técnica mediante el control preciso del enfoque.
Aquí la abstracción no surge de una intención simbólica previa, sino del uso consciente de parámetros técnicos llevados al límite. El desenfoque, la apertura y la distancia anulan la función descriptiva de la imagen y convierten la luz en forma autónoma. Lo que normalmente sería un error o un efecto secundario se transforma en estructura visual, donde la técnica deja de servir al motivo y pasa a ser el motivo mismo.
El conjunto cromático actúa como una atmósfera más que como una composición cerrada. Los tonos cálidos y fríos no se oponen, sino que conviven generando un clima visual inestable, capaz de adaptarse a distintos entornos sin imponer una emoción concreta. Esta ambigüedad permite que la imagen funcione como fondo activo, aportando presencia sin reclamar atención constante.
Distancia como factor de dispersión
Hay tres planos aquí. Uno con círculos nítidos. Otro completamente desdibujado. Y uno intermedio donde las formas pierden definición, pero conservan algo de estructura. No es casualidad. La distancia entre las fuentes luminosas y la cámara dicta el tamaño de los halos. Los amarillos dominan el centro porque están más cerca del punto de enfoque, o porque simplemente eran más brillantes desde el inicio. Los azules y violetas ocupan zonas periféricas, probablemente más alejados o con menor intensidad lumínica. Este escalonamiento no siempre es evidente cuando disparas, pero al revisar la toma, los planos se revelan con claridad incómoda.
Qué hace la apertura con la geometría
Los círculos no son perfectos. Algunos tienen bordes ligeramente hexagonales, herencia del diafragma. Apertura grande, f/1.8 o menos, redondea las formas porque las láminas del iris quedan casi ocultas. Apertura más cerrada, f/2.8 o superior, y empiezan a aparecer los lados rectos. Aquí la forma es mayormente circular, lo que sugiere una apertura amplia. También determina cuánta luz entra. Más apertura, más capacidad de separar el sujeto del fondo. En este caso no hay sujeto real, solo puntos de luz compitiendo por espacio. El resultado es una superposición anárquica donde ningún círculo domina por completo.
De dónde vienen estos colores
Amarillo intenso. Azul eléctrico. Violeta que roza el magenta. Las fuentes pueden ser LEDs, luces de neón, bombillas incandescentes filtradas. Cada tipo emite en rangos espectrales distintos. Los LEDs blancos suelen tener un sesgo hacia el azul, pero aquí el amarillo es tan fuerte que probablemente proviene de luces cálidas tradicionales. El azul podría ser una pantalla, un rótulo comercial. El violeta aparece cuando el sensor de la cámara interpreta mezclas de rojo y azul sin un verde intermedio. No puedo confirmarlo sin saber qué había frente al objetivo, pero el color no miente sobre su origen técnico.
La lente decide cómo se deshace la luz
Un objetivo barato genera círculos con bordes duros y a veces duplica el reflejo interno. Uno más caro suaviza la transición entre el núcleo luminoso y el borde difuso. Aquí la degradación es bastante limpia. No veo aberraciones cromáticas evidentes en los bordes de los halos mayores, lo que indica un cristal decente. Las lentes de focal fija suelen rendir mejor en este aspecto que los zooms, porque tienen menos elementos ópticos que interfieran. Pero incluso con buen vidrio, la calidad del bokeh depende del diseño interno: cuántas láminas tiene el diafragma, cómo están dispuestas, si hay elementos asféricos. Un detalle técnico que el ojo apenas nota, pero que define si el desenfoque resulta agradable o chirriante.
ISO alto contra ruido visible
Luz escasa obliga a subir la sensibilidad. ISO 1600, 3200, quizá más. Cuanto más alto, más grano aparece en las zonas oscuras. Aquí las áreas negras entre los círculos parecen limpias, sin ese moteado granular típico de sensores pequeños a ISO extremo. Puede que el procesado posterior eliminara ruido, o que el sensor sea de formato grande. El tiempo de exposición también importa: si la cámara está en trípode, puedes permitirte velocidades lentas y mantener el ISO bajo. Si es a mano alzada, necesitas velocidad suficiente para evitar la trepidación, lo que te empuja a compensar con ISO. No veo rastros de movimiento, así que probablemente hubo estabilización o soporte fijo.
Composición sin anclas
No hay nada donde detenerse. Ningún círculo funciona como centro gravitacional. La mirada rebota entre amarillos y azules sin saber dónde posarse. Es incómodo, pero también funciona. La distribución parece aleatoria, aunque nunca lo es del todo: el encuadre eligió qué luces incluir y cuáles dejar fuera. Los círculos más grandes ocupan zonas centrales y superiores, los pequeños llenan los huecos. Si hubiera un único disco gigante amarillo en el centro, la imagen colapsaría en algo predecible. Aquí la tensión visual se mantiene porque ningún elemento domina. Una fotografía abstracta que registra decisiones técnicas más que intenciones narrativas claras.
Aspectos que enriquecen la sección y permiten una comprensión más amplia y detallada.
🔍 6 Datos sobre historia y origen del término bokeh 📸
1️⃣ Proviene del japonés "boke"El término bokeh deriva de la palabra japonesa "boke" (暈け o ボケ), que significa desenfoque o difuminado. Aunque el concepto de desenfoque existía desde los primeros días de la fotografía, no fue hasta la década de 1990 cuando fotógrafos occidentales adoptaron la palabra japonesa para describir específicamente la calidad estética del área desenfocada. La transliteración añadió la "h" final para evitar que los angloparlantes pronunciaran "boke" como "poke".
2️⃣ No siempre fue considerado deseable
Durante gran parte del siglo XX, el desenfoque se veía como un defecto técnico que debía minimizarse. Los fotógrafos buscaban la máxima nitidez en toda la imagen, y las lentes se diseñaban para lograr profundidades de campo amplias. Fue con la fotografía artística y el retrato contemporáneo que el desenfoque selectivo comenzó a valorarse como recurso expresivo, transformando lo que era un "error" en una herramienta compositiva deliberada.
3️⃣ La forma del bokeh revela el diseño del objetivo
Los círculos de luz desenfocados adoptan la forma del diafragma de la lente. Si el diafragma tiene cinco láminas, los halos tendrán forma pentagonal; con nueve láminas, se acercan más al círculo perfecto. Los objetivos premium suelen incorporar diafragmas de láminas redondeadas que producen bokeh más suave y circular, mientras que lentes más económicas generan polígonos evidentes en las zonas desenfocadas.
4️⃣ Existe bokeh "bueno" y "malo" según criterios subjetivos
La comunidad fotográfica debate constantemente sobre qué constituye un bokeh de calidad. Generalmente se considera "bueno" cuando la transición entre las zonas enfocadas y desenfocadas es gradual y suave, sin bordes duros ni duplicaciones. El bokeh "malo" presenta halos con contornos marcados, aberraciones cromáticas en los bordes o efectos de "donut" donde el centro del círculo es más oscuro que su perímetro. Estas valoraciones, sin embargo, dependen del gusto personal y del contexto creativo.
5️⃣ Impulsó cambios en el diseño de lentes modernas
La popularidad del bokeh como recurso estético llevó a los fabricantes a rediseñar sus objetivos priorizando la calidad del desenfoque. Surgieron lentes específicamente comercializadas por su bokeh cremoso, con fórmulas ópticas que minimizan aberraciones y diafragmas con más láminas redondeadas. Algunos objetivos legendarios, como ciertos modelos de focal fija de apertura amplia, alcanzaron estatus de culto precisamente por la textura y suavidad de sus áreas desenfocadas.
6️⃣ El bokeh digital intenta replicar el óptico
Con la llegada de las cámaras de smartphones y el modo retrato computacional, los algoritmos intentan simular el bokeh que producen las lentes físicas. Estos sistemas utilizan mapas de profundidad generados por múltiples cámaras o sensores LIDAR para identificar qué áreas desenfocar artificialmente. Aunque han mejorado notablemente, el bokeh digital todavía presenta dificultades con bordes complejos como cabello o elementos transparentes, evidenciando la diferencia entre el desenfoque óptico real y su aproximación por software.
🔮 Coda crítica 💎
Bokeh como borrado del contexto
Al desenfocar deliberadamente, se elimina cualquier rastro de lugar, función o narrativa urbana. Las luces ya no son semáforos, anuncios, farolas: son geometría pura. Esta abstracción técnica neutraliza lo político, convierte la ciudad en ornamento y disuelve toda posibilidad de lectura social en gradientes de color.
¿Qué sensación te transmite esta fotografía de círculos de luz desenfocados? Déjame tu opinión en los comentarios.
Autor: Wifredo Llimona
Id: F00216

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